25.12.14

Tóxico

Por Equis.
Sin alivio entre líneas.
Cicuta en verso para tus oídos,
ojos y fauces.

Como libros de tapa blanda
que después de leerlos
quedan permanentemente abiertos,
como si después de robarte el tiempo
quiera invadir tu vida al completo,
el quid pro quo por la intimidad de ambos.

Existen ocasiones en las que no brindan los
alicientes suficientes para corregir el ápeiron
del humano.
Lamentable vida
la de aquél que solo sigue
sombras de las páginas pasadas
que nos hicieron perdernos de la trama.

Vidas encuadernadas
en algo tan simbólico
como la muerte de la majestuosa natura.
Sin dejar lugar al génesi innato,
brotando sin parar
y astillándome por dentro.
A pesar de ello continúo leyendo insaciablemente
dónde termina la realidad
y empieza mi sed.
Leer, cada ocho horas, es el remedio

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