31.3.15

La lectura

Bienvenidos a “De lector a escritor”, en esta entrada indagamos en cuatro consejos para aquellos que no saben cómo mejorar su redacción y mantener un estilo propio. Por supuesto el leer este artículo no os convertirá en otra persona ni os otorgará superpoderes, simplemente analizaremos errores típicos y pasos clave para el paso de lector a escritor.

Antes de empezar con el primer punto de la lista quisiera recalcar que esta entrada es un proyecto que se compagina con el conjunto “A tinta azul” para servir como comunidad literaria y a la vez fuente de recursos y enlaces útiles para lectores exigentes.

LA LECTURA

El primer tema a tocar es la lectura, toda escritura nace en aquello que hemos leído y escuchado. Todo escritor busca nutrirse de vocabulario, estilos, tópicos (principalmente para evitarlos, claro), y ese riego tan necesario solo lo aporta la lectura. Sin llegar al extremo quijotesco todos podemos habituarnos a leer de manera frecuente, y en todo momento nos podrá aportar nuevos conocimientos, fijarnos en la manera de expresar de cada autor (y compararlo en conjunto de su generación o corriente) y mejorar nuestro vocabulario sin  siquiera darnos cuenta.

Empápate con todo libro que caiga en tus manos


El segundo asunto acerca de la lectura recae en la variedad de lo leído. Para tener una buena perspectiva sobre lo escrito es recomendable leer a la competencia y los escritos contrarios, en todo momento has de sentirte situado. El único problema es complementar la variedad con calidad, ya que muchos lectores abandonan el hábito al aburrirse con algún libro, cuando existen miles de distintos, mejores y peores.
Leer, cada ocho horas, es el remedio

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